Mis pies están cansados de seguirte.
Mis piernas, fatigadas por correr detrás de ti.
Mi estómago se encoge cada vez que te pienso.
Mis pulmones no respiran más que tu aliento.
Mis manos sólo buscan tocar tu piel.
Mis brazos, hartos de intentar retenerte.
Mis cuerdas vocales están gastadas de tanto gritarte.
Mi nariz sólo huele tu esencia.
Mis orejas sólo escuchan tu voz.
Mis ojos se han quedado secos de llorarte.
Mis pupilas no miran nada que no seas tú.
Mis mejillas sólo se sonrojan cuando te fijas en mi.
Mi lengua no detecta nada, salvo el sabor de tu boca.
Mis labios están rasgados de tanto articular tu nombre.
Mi cabeza, dolorida de pensar en tus preocupaciones.
Mis venas no aceptan más sangre que la tuya.
Mi corazón no tiene ritmo si el tuyo no está cerca.
¿Ahora entiendes porque cada parte de mí te pertenece?
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