miércoles, 17 de marzo de 2010


¿Recuerdas aquella noche en la que nos conocimos?

Tal vez el lugar no era el más romántico; la música no fue la más adecuada; y nuestro estado de embriaguez no era el más idóneo. Pero no importa, porque fue nuestro primer momento. El inicio del presente y, tal vez del futuro.

Es verdad que nuestro primer beso tiene sabor a tequila y 43. Nuestras primeras palabras se entrelazaban con música house. El olor de nuestros cuerpos se confundía con humo y sudor. Y nuestras miradas se encontraban entre luces de colores. Pero da igual, porque a partir de ahí nos hemos besado, hemos hablado, nos hemos dicho cosas, y nos hemos mirado muchas veces más, y lo seguiremos haciendo hasta que los cuerpos digan basta.

Desde aquella noche de noviembre, han habido muchas otras noches, y lo mejor de todo, es que aún nos quedan muchas más....





martes, 16 de marzo de 2010

Palabras encontradas en el tiempo.....

Ojala fuesen mis manos las que te hiciesen enloquecer, que fuese mi olor el que hiciese recordar, mi voz la que te dejase sin aliento… Quiero ver mi día a día en tus ojos,

Parecemos dos críos jugando a juegos de mayores... Nos entretenemos con las miradas.. Tú juegas a hacerme enfadar.. Yo juego a fingir enfados.. Te lanzo un beso, tú me dedicas una sonrisa... Me estiras del pelo, y yo te saco la lengua... Pero cuando estamos a solas, sin esas miradas expectantes; entonces y sólo entonces, jugamos a besarnos, cómo si de amor se tratase.. Y esos besos, acompañados de caricias, seguidos de susurros, acaban por fundirse bajo tus sabanas...

Me propusiste un juego, algo prohibido, algo tentador. Yo acepté sin pensarlo dos veces, creyendo que sabía jugar, que podía ganar. No me paré a pensar en todas las veces que tú has jugado, en todas las victorias que llevas en tu vida. Me explicaste las reglas, me parecieron fáciles. Me equivocaba.

Me he vuelto a equivocar. He cometido un error insalvable. Rompí mi promesa. Aquella que me hice a mi misma: no me enamoraré. Mentira. Lo he hecho. Me he enamorado de una idea, de una ilusión. De algo ficticio, que acabara por destruirme. Hay dos opciones: alejarme de ti, o bien, congelar mi corazón. A estas alturas la primera es demasiado difícil.



Sólo aclarar que esto lo escribí hace mucho tiempo, y lo público porque me gusta lo que significó en su momento y leerlo me ha hecho recordar muchas cosas.

Carta de despedida

Querido X,

Esta es la última vez que te escribo, las últimas palabras que te dedico, la última vez que pienso en ti.

Aprovecharé esta ocasión para decirte que has sido mucho para mí, que me has descubierto un mundo que desconocía, y que has cumplido unas de mis mayores fantasías. Te agradezco la libertad que me has dado, lo que me has enseñado y ese mundo libre que he visto a través de tus ojos.

No me arrepiento de este año, porque a pesar de mis errores, he aprendido mucho. Ya dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y así ha sido.

Como habrás observado, en estas palabras hay algo más que una despedida, hay una confesión. Te quise. Sí, has leído bien, te quise. No llegué a amarte, pero poco faltó. He de decirte que me enamoré de tu mentalidad, de tu visión de la vida, de tu manera de "amar", de aquél mundo nuevo que ante mis ojos se abría paso, guiado por tu mano.

Y dicho esto te deseo lo mejor. Quiero que encuentres lo que ahora he encontrado yo. Que puedas dar aquellos sentimientos que, conmigo, no has sabido dar. Espero que puedas descubrir en otra persona lo que yo descubrí en ti, y ahora he reencontrado en otra persona.

Te aconsejo que no temas (no sé si fue eso lo que te echo atrás conmigo), porque pierdes más de lo que ganas. Arriésgate, haz aquello que el corazón te pida, y no lo que la mente te dicte.

No espero respuesta, realmente no quiero respuesta. Lo único que quiero es una sonrisa la próxima vez que nos veamos.

Atentamente, aquella que soñó en tu cama.