¿Recuerdas aquella noche en la que nos conocimos?
Tal vez el lugar no era el más romántico; la música no fue la más adecuada; y nuestro estado de embriaguez no era el más idóneo. Pero no importa, porque fue nuestro primer momento. El inicio del presente y, tal vez del futuro.
Es verdad que nuestro primer beso tiene sabor a tequila y 43. Nuestras primeras palabras se entrelazaban con música house. El olor de nuestros cuerpos se confundía con humo y sudor. Y nuestras miradas se encontraban entre luces de colores. Pero da igual, porque a partir de ahí nos hemos besado, hemos hablado, nos hemos dicho cosas, y nos hemos mirado muchas veces más, y lo seguiremos haciendo hasta que los cuerpos digan basta.
Desde aquella noche de noviembre, han habido muchas otras noches, y lo mejor de todo, es que aún nos quedan muchas más....
