domingo, 17 de enero de 2010

Ni contigo, si sin ti

Hay días en los que no quiero verte, pero muero porque vengas a buscarme. Esos días en que me suena el móvil y deseo que seas tú. Momentos en los que voy caminando por la calle y al oír mi nombre pienso que podrías ser tú. Instantes en que esquivo tu mirada, pero busco tu atención.

Y cuándo decido apartarte de mí, porque lo que haces me duele, justo cuándo estoy apunto de olvidarte, reapareces. Entras en mi vida, cómo si fuese tuya, y haces lo que te apetece. Desmontas todas mis teorías, todas mis falsas ideas. Reabres las heridas, vuelven esos sentimientos, esas dudas, y de nuevo se rompe el mundo.

Porque hay días en que morir sería menos doloroso, pero aún así sigo esperándote.


sábado, 16 de enero de 2010

Mis ojos te mirarán, intentaré disimular.
Mis manos te tocarán, procuraré que no se note.
Mi boca te hablará, disfrazaré las palabras.

Porque no dejaré que mi cuerpo te revele el secreto. Me da miedo que descubras la verdad, me asusta tu reacción. Lo más probable es que esto acabe en nada, bueno, en dolor para mí, y en nada más para ti.

No te contaré la verdad. Lo único que haré será esperar. Aunque sea lo más difícil, te miraré disimuladamente, y te diré lo que siento sin que puedas oírlo.

viernes, 15 de enero de 2010

Cada parte de mí es tuya

Mis pies están cansados de seguirte.
Mis piernas, fatigadas por correr detrás de ti.
Mi estómago se encoge cada vez que te pienso.
Mis pulmones no respiran más que tu aliento.
Mis manos sólo buscan tocar tu piel.
Mis brazos, hartos de intentar retenerte.
Mis cuerdas vocales están gastadas de tanto gritarte.
Mi nariz sólo huele tu esencia.
Mis orejas sólo escuchan tu voz.
Mis ojos se han quedado secos de llorarte.
Mis pupilas no miran nada que no seas tú.
Mis mejillas sólo se sonrojan cuando te fijas en mi.
Mi lengua no detecta nada, salvo el sabor de tu boca.
Mis labios están rasgados de tanto articular tu nombre.
Mi cabeza, dolorida de pensar en tus preocupaciones.
Mis venas no aceptan más sangre que la tuya.
Mi corazón no tiene ritmo si el tuyo no está cerca.


¿Ahora entiendes porque cada parte de mí te pertenece?