Yo no creía que este momento fuese a llegar, y menos tan pronto. No puedo enfadarme contigo, no sé porque hay algo que me lo impide. Por eso me enfado con los que, para mí, son los culpables. Ni te imagines el odio que siento. Perderte, a ti, uno de los mayores apoyos que he tenido, es algo demasiado doloroso. No lloré el día que me comunicaste tu decisión; ni he llorado esta noche delante de ti; pero no puedo negar que al llegar a casa y pararme a pensar en esto, las lágrimas han acabado por salir.
Pensaba que no afectaría tanto, pero mira, soy así. No sé como será todo a partir de ahora, pero se me han quitado las ganas de empezar. Han sido unos grandes años, y ya no se volverán a repetir. Dices que seguirás viniendo, que no desaparecerás... Pero, ¿cuantas veces hemos oído eso? y ¿ cuantas han sido verdad?
Ojala te lo pensases, y cambiases de opinión.
nada dura eternamente, ese es un concepto que todos os empeñáis en recordarme cada día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario